La progresiva implantación del protocolo 5G va a ofrecernos entre otras ventajas, la conectividad casi total y el concepto del Internet de las Cosas (IoT). Para comenzar, IoT es la tecnología capaz de transformar cualquier objeto inerte en un sensor inteligente (el famoso smart, en inglés) dotándole de una identidad virtual propia y por lo tanto, con capacidad de empatizar, comunicarse e interactuar con otros objetos y personas. Es, por así decirlo, ese nuevo paradigma que recopila información del mundo físico cotidiano a través de Internet (maquinaria, coches, electrodomésticos, plataformas, lugares, wearables) y al cual accedemos digital y sencillamente desde cualquier dispositivo. 

Tal y como afirma Hans Vestberg , CEO de Ericsson, la disrupción provocada por el IoT va a ser tal que: «Si una persona se conecta a la red, le cambia la vida. Pero si todas las cosas y objetos se conectan a Internet, es el mundo el que cambia.» Se trata de abrazar la conectividad digital a través de infinitos sensores conectados a la red, ya que cualquier cosa puede ser conectada y digitalizada. Una auténtica revolución.

Esa ‘interconexión digital’ hará autónomo a cualquier dispositivo, convirtiendo objetos inertes en inteligentes, emitiendo a la vez información muy valiosa a usuarios, organismos, empresas y compañías que deben estar preparadas para interpretarlas. De hecho, las organizaciones deben aprovechar todo lo que puedan la gestión de esos datos para sacar el máximo potencial en su negocio ofreciendo productos y servicios más personalizados, mejorando la productividad y la eficiencia beneficiando a todos los sectores por igual, desde la asistencia sanitaria, industria, automoción, agricultura, construcción de ciudades inteligentes… llevándonos a rentabilizar aún más los recursos y a ser mucho más inteligentes.

5 Claves del IoT

Para entender el desarrollo del IoT hay que contemplar cinco aspectos esenciales:

  1. Implica una apuesta decidida por la miniaturización, por la que los componentes serán cada vez más pequeños (nanotecnología), lo que facilitará la conexión de prácticamente de cualquier cosa, desde cualquier sitio y momento. 
  2. La capa de comunicaciones debe necesariamente construirse entorno al protocolo 5G y eliminando muchas de las barreras de la infraestructura de telefonía móvil actual. 
  3. Conlleva la proliferación de servicios, aplicaciones, utilidades, rutinas y procedimientos que ponen en uso y en valor la cantidad de información creada a partir del Internet de las Cosas. 
  4. Va a suponer un avance en la gestión de los datos y de la información de manera estructurada, eficiente y segura.
  5. Los procesos en este entorno de conectividad absoluta se deslocalizarán, tanto en la nube como en el edge computing o tramo cercano a los elementos.

La capacidad de obtención de datos continuos con sensores inteligentes hará que con esos mismos datos se puedan tomar decisiones o ser capaces de acciones como inyectar la cantidad adecuada de insulina a un paciente en un momento determinado o facilitar la venta de acciones en bolsa obteniendo el mayor beneficio.

En adelante, estas tecnologías aún emergentes, ofrecerán muchas posibilidades a las empresas tradicionales. Las organizaciones que entiendan que la gran parte de la nueva economía digital pasa por el Internet de las Cosas, es decir, por conectar de manera inteligente objetos y personas, ya tienen definido cómo poner el foco en la innovación. 

Sus aplicaciones en el desarrollo de servicios e infraestructuras para una movilidad inteligente, las aplicaciones digitales para el ahorro energético y el control medioambiental o la atención remota a los mayores, donde la presencia física en el territorio es una ventaja competitiva, darán paso al desarrollo de nuevos productos y servicios. 

En el ámbito de las Smart Cities, nuestra vida cotidiana se desarrolla en gran medida en las ciudades estimándose que en 2050 el 70% de la población vivirá en grandes urbes. Por ello, un ejemplo muy significativo del impacto que supondrá el IoT  desde el punto de vista económico lo tenemos en el desarrollo de esas ciudades inteligentes, donde estas tecnologías van a tener un gran protagonismo. Y paradójicamente, es en el sector de las Smart Cities y en el de la electricidad donde el concepto del IoT es ya una realidad.

La electricidad es la plataforma natural de desarrollo rápido de ITE, por disponer de unas infraestructuras ya instaladas con grandes posibilidades por el ahorro de costes que esto puede significar. Pensemos en las ciudades y en nuestros domicilios. La infraestructura eléctrica está presente en todos sus ámbitos y ésta puede dar soporte a numerosas aplicaciones del Internet de las Cosas. De hecho, la investigación en la tecnología sin cables está dando muy buenos resultados. Por ejemplo, en Los Ángeles se están colocando farolas con bombillas LED que, además de iluminar, suministran wifi a los ciudadanos. En otras ciudades también se están utilizando las farolas para ofrecer otros servicios como el suministro de energía para la recarga de los coches eléctricos. 

En los centros comerciales se está haciendo uso de las bombillas LED para seguir el recorrido de los clientes y enviar notificaciones sobre ofertas y promociones a través de los móviles. 

Asimismo, muchas aplicaciones de la domótica están recurriendo a utilizar los campos magnéticos para manejar sin cables los diferentes sistemas de control del domicilio. Y en nuestros domicilios se transformarán y podremos conectar y controlar todas las cosas conectadas a nuestra conveniencia.

En cuanto a las oficinas, los muebles inteligentes permiten evitar el cableado tradicional para alimentar los ordenadores o cargar los móviles. Por medio de la tecnología Anywire de transmisión de datos por red eléctrica, se conseguirá minimizar el cableado de los dispositivos integrados y las estanterías serán auto-organizativas, entre otras funcionalidades.

El IoT afectará a la gran mayoría de la población activa de los países desarrollados y emergentes. La industria del automóvil ha iniciado la transformación digital de los vehículos, incorporando sensores que ofrecen nuevos servicios digitales relacionados con la seguridad o el confort: conectividad a Internet, manos libres con reconocimiento de voz, contacto directo con el taller en caso de avería, geolocalización en caso de accidente o radares que señalan la cercanía de otros coches si nos salimos del carril.

Ya es una realidad que los automóviles eléctricos serán accesibles y los vehículos sin conductor estarán presentes en nuestras carreteras. Se están desencadenando innovaciones también en la forma de fabricar, instalar y gestionar estos nuevos productos y servicios, por lo que tendremos que cambiar radicalmente nuestras competencias profesionales.

En cuanto al consumo, las nuevas generaciones posiblemente no van a pasar ni una vez en su vida por una oficina bancaria física, sino que pagarán con el móvil y usarán la banca digital. Esto seguramente hará desaparecer las tarjetas de crédito, ya que pagaremos directamente contra nuestra cuenta bancaria.

Durante los primeros 25 años de vida un joven habrá jugado 5.000 horas con juegos interactivos, habrá enviado 250.000 e-mails y mensajes de texto, habrá utilizado el móvil 10.000 horas, habrá pasado más horas en Internet y Youtube que viendo la televisión. Su educación habrá transcurrido entre pizarras interactivas, métodos de aprendizaje basados en la gamificación de las aulas, el e-Learning y completará su formación con varios Mooc (Massive Online Open Courses o Cursos online masivos y abiertos) que son la evolución de desde las plataformas educativas cerradas a entornos de aprendizaje abiertos desde una concepción conectivista, donde la creación del conocimiento se basa en el establecimiento de conexiones que ofrecen más posibilidades de aprendizaje.

El trabajo se realiza cada vez más con aplicaciones en la nube, en movilidad, utilizando videoconferencia para trabajar en equipo en cualquier parte, correo electrónico, e-commerce, web, marketing digital, infraestructura de Internet.

El ocio discurre en gran parte en las redes sociales, viendo contenidos multimedia, animaciones, utilizando la Smart TV para hacer programaciones personalizadas, consolas, las web-series, video bajo demanda, YouTube, videojuegos con realidad virtual, realidad aumentada, o representación inmersiva en 3D.

En conclusión, el IoT será estratégico para los negocios y será fundamental en los procesos toma de decisiones, otorgando más agilidad a las acciones, mejorando procedimientos y logrando empresas más innovadoras y productivas, pero también consiguiendo ahorrar costes y mejorar la seguridad.